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Sostener la Incertidumbre y Crecer Emocionalmente

Un mensaje para ti, que quieres entender sin apresurarte



¿Podemos aprender a tolerar el no saber?


La oruga no pasa a ser mariposa sin antes permanecer en un estado intermedio que conserva la impronta de lo que una vez fue, pero ya no es; con el potencial y todo lo que necesita en su interior para convertirse en lo que llegará a ser, pero aún no es. ¿Podemos suavizar el deseo apremiante de resolver demasiado pronto? ¿Podemos permanecer presentes con lo que se está desplegando y emergiendo dentro de nosotras?




Como quien observa las ondas concéntricas de agua expandirse lentamente al caer un objeto dentro.

Como quien espera a que los sueños revelen su significado.

Como quien acompaña las lágrimas propias o de otra persona sin apresurarse a hacerlas desaparecer. A veces, esta fase intermedia de transición no necesita una respuesta inmediata. Necesita ser vista, sostenida, acompañada, no como un problema que debe ser resuelto. Quizás necesita desplegarse a su propio ritmo, guiado por una sabiduría amorosa más profunda que la prisa.

El poder del “entre”: el espacio donde ocurre la transformación En ocasiones, la vida nos pide la disposición a habitar ese espacio interno donde la transformación no ocurre por fuerza, presión ni exigencia. Sino por presencia, paciencia y a través de un sostén de ternura contigo misma, y desde una atención amorosa. Recibimos mensajes de nuestro entorno que exigen certezas.

Anhelamos respuestas rápidas e inmediatas.

Que la historia se resuelva antes de saber que depara un instante después.

Querer saber cómo terminarán las cosas antes de decidir.


No se nos enseña a soportar la tensión de lo desconocido. El crecimiento personal y emocional nos pide otra mirada distinta, aprender a relacionarnos con nuestros umbrales de otra manera. Que desarrollemos la capacidad de habitar ese espacio abierto sin huir de ella. Esto significa aprender a permanecer en ese territorio liminal entre la pregunta y la respuesta, entre lo que despedimos y renace, entre quiénes fuimos y quiénes estamos empezando a ser. Aprender a confiar en el proceso

Yo tampoco comprendí esto al principio. Es un aprendizaje que se desvela una y otra vez en los recorridos de mi vida y que aprendí junto a mis propios procesos. Es a menudo un camino que descubren las clientas que acompaño en las sesiones. Porque es una parte inevitable de nuestra existencia.

Lo aprendemos en los tránsitos de nuestra vida, nos reencontramos a menudo con ese territorio desconocido.

Lentamente, con tropiezos y descubrimientos, con momentos de gracia que solo llegaron porque antes nos habíamos perdido.

Pacientemente, con aprendizajes, pérdidas de rumbo y hallazgos inesperados.


Vamos aprendiendo a tolerar la incomodidad de no tener respuestas inmediatas.


Descubrimos que el impulso por resolver prematuramente es comprensible y natural, puede nacer del amor, del cuidado y de la responsabilidad.


Pero cuando se convierte en la única mirada, a veces interrumpe el mismo proceso que quiere conducirnos a un lugar más profundo, conectado y vivo. No se trata de rendirse, sino de preparar la tierra Esperar en ese espacio intermedio a veces puede confundirse con pasividad o resignación. Aceptar la incertidumbre es en realidad preparar ese terreno fértil interno, dónde aprendemos a tolerar el no saber y conectar con los misterios que allí se desvelan, con sus luces y sus sombras.


Porque esos momentos de incertidumbre no dejarán de existir y de presentarse en nuestras vidas.


Los matices, las dudas, la complejidad, las preguntas sin una respuesta inmediata seguirán estando allí.  Pero es un momento de profunda oportunidad para sostenerse en esos lugares internos y conocerse con compasión.


Es conectar con lo que realmente es importante para una misma. Abrirse a un proceso amable de reflexión profunda, con el conocimiento que el crecimiento ocurre también en la tierra mucho antes de brotar hacia la luz. El camino transformador de la curiosidad ¿Cómo se ve esto en la práctica?


Significa aprender a sostenernos y regularnos emocionalmente en la incertidumbre. Nos acompañamos con una atención en el presente que nos lleva hacia dentro de manera respetuosa, en vez de huir hacia delante.


Aprendemos a enraizarnos en los que estamos sintiendo y viviendo internamente. Así, nos vamos comprendiendo desde ahí, con autocompasión y siempre desde lo que podemos sostener.


Cuando logramos anclarnos en el momento presente, cuando nos volvemos hacia nosotras mismas con amabilidad en lugar de juicio, algo se suaviza y cambia.


Descubrimos que podemos sostener la incomodidad sin necesidad de resolverla de inmediato. Descubrimos que somos más expansivas de lo que creíamos. Nos damos cuenta que somos más capaces de sostener internamente la paradoja entre lo que estoy llegando a ser sin aún saberlo del todo.


Cuando descubrimos la forma de soltar el deseo de controlar lo que está fuera de nuestras manos, trascendemos el deseo de “resolver” ya mismo lo que aún está por conocerse.


Poco a poco, se nos hace más llevadero permaneces en ese terreno fértil donde también sucede nuestro crecimiento.


Una reflexión suave


¿Qué parte de ti misma o de tu vida se apresura hacia una resolución?


¿Qué sucede dentro tuyo si en vez de mirar el no saber como un obstáculo, la recibes como maestra o aliada?


¿Y si la incertidumbre fuera una puerta en lugar de un error?


Es un recorrido muy bonito que muchas mujeres traen consigo y exploran a través de las sesiones individuales con cartas. Se convierte en espacio amoroso de exploración profunda.


A veces necesitamos un acompañamiento suave hacia ese terreno fértil. Una compañera de viaje que sostenga el espacio mientras aprendemos a permanecer receptivas a ese momento transitorio.


Recibimos un sostén que nos ayuda a respirar cuando el deseo por resolver se vuelve abrumador.

Conectamos con la calma y el alivio cuando disponemos de un espacio respetuoso que nos recuerda que el no saber no es un problema que hay que resolver. Al contrario, es una parte natural en nuestro camino y un misterio que merece ser transitado con sensibilidad.


En esos momentos, aprendemos a encontrarnos con nuestros límites y permanecer en ese espacio abierto de crecimiento. Nos damos permiso interno para que nuestro recorrido vital continúe sorprendiéndonos, transformándonos desde dentro en quienes vamos siendo.


Una respiración. Un paso. Un momento a la vez.


Un abrazo,

© Daniela M. Pribluda


Nota: Los textos del blog están registrados bajo derecho de autor y son propiedad intelectual de Daniela Miriam Pribluda. Queda prohibida la copia/reproducción total o parcial de los textos sin previa autorización de Daniela Miriam Pribluda.

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