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Las imágenes como puente hacia el interior.

Actualizado: 9 feb

Una vía de escucha, autoconocimiento y transformación


Las imágenes tienen una sorprendente capacidad para conectarnos con nosotras mismas. A través de ellas accedemos a un lenguaje simbólico profundo, una vía natural para contactar con nuestro mundo interno. Tienen la capacidad de movilizarnos porque hacen visible lo que a menudo permanece implícito. Facilitan nuevas comprensiones, mayor conciencia emocional y una relación más cercana, compasiva y auténtica con nosotras mismas.


Trabajo mucho con imágenes. Cuando las mujeres acuden a una sesión, conectan con aquellas que resuenan con el momento vital en el que se encuentran y con la dirección hacia la que sienten que se están orientando. Este gesto, aparentemente sencillo, suele abrir un espacio de exploración profunda y significativa.


Siempre me parece una experiencia hermosa y profunda.


Las imágenes expresan, de manera constante, más de lo que las palabras pueden abarcar. Con frecuencia, suelen ser un camino que conduce hacia una claridad interna más profunda. Miramos las imágenes, sentimos las emociones que despiertan y escuchamos con qué parte interna conectan y resuenan.


Un recorrido hacia dentro


Fueron las imágenes las que me iniciaron en el lenguaje del símbolo. Descubrí en este lenguaje una forma de comprender y conectar con mi experiencia y luego con la experiencia de las clientas que acuden a sesión.


Las imágenes les ofrecen una herramienta para conectar consigo mismas y facilitan un vínculo interpersonal entre nosotras. Traen los arquetipos a la sala. Nos conducen al mundo interior. Parte de mi labor es acompañar a mis clientas en ese acceso a su mundo interno, ya que ese acceso es, en sí mismo, un agente transformador.


Con el tiempo comprendí que estas imágenes constituían un puente de encuentro directo con el lenguaje del cuerpo y su sabiduría. Un puente también hacia nuestra experiencia emocional y nuestras sensaciones.


Muchas mujeres encuentran en este proceso una manera en que sus ideas encuentran un orden, y conectan con una narrativa que se descubre y se construye a través de las imágenes. Incluso con anhelos que no siempre encuentran palabras.


Con el tiempo, encontré en las imágenes un puente que permite escucharse desde una parte más conectada con la intuición y con la sabiduría que emerge cuando nos escuchamos.


A través de este estudio y su práctica siento que me he reconectado con un recurso que acompaña pero no dirige. Las cartas con su riqueza de imágenes y simbolismos son, en esencia, ventanas que nos permiten conectar con nuestra experiencia vivida.


Como acompañante en estos procesos, las cartas me inspiran para:


Conectar con las emociones. 


Estar plenamente con las emociones es un proceso profundo de validación. Las imágenes de las cartas nos anclan en lo que sentimos. Nos invitan a sentir junto a las figuras, elementos y paisajes, a sus colores y la simbología de lo que aparece.


Tomar conciencia de con qué nos conecta internamente nos ayuda a permanecer presentes en lo que sentimos en el cuerpo.


A pesar de mi formación, hay momentos en que puede ser desafiante simplemente sentir sin intentar corregir o intelectualizar. Aprender a estar con las emociones es una de las mayores oportunidades de crecimiento personal.


Adquirir nuevas miradas o perspectiva


A veces es difícil ver el panorama general. Cuando estamos inmersos en nuestra experiencia, cuesta reconocer que transitamos un camino de crecimiento.


Parte de mi trabajo consiste en ayudar a conectar con esa visión amplia. A través de esa exploración, descubren nuevas perspectivas y una mayor claridad que emerge desde dentro.


Muy a menudo, las imágenes de las cartas conectan con cualidades propias, con el viaje del alma y con los desafíos y oportunidades que encontramos en el camino.


Identificar e integrar distintas partes de una misma


Insistir en ser un personaje unidimensional limita nuestra riqueza interior. Cuando pienso en una mirada integradora, pienso que todas las partes de quiénes somos importan, todas tienen su lugar, y todas pertenecen.


Las cartas, con su amplitud de imágenes, experiencias, símbolos y arquetipos, reconocen esta diversidad de nuestras facetas y les otorga permiso para existir. Sus elementos reflejan aspectos de nuestra humanidad y nos ayudan a identificar, aceptar e integrar nuestras distintas partes.


Externalizar y visualizar la experiencia interna.


Como en todo proceso creativo, trabajar con imágenes permite llevar al exterior lo que ocurre en nuestro interior. Esto puede desbloquearnos, calmar el sistema nervioso y ayudarnos a tomar perspectiva.


Externalizar abre el diálogo con nosotras mismas y nos conecta con esa parte nuestra observadora, sabia o esencial.


Existen muchas formas de acceder al mundo interior, conectar con las emociones y contemplar el panorama general. Las cartas oráculo es una de ellas. Encuentra y disfruta las herramientas que mejor funcionen para ti.


Un abrazo,

© Daniela M. Pribluda


Nota: Los textos del blog están registrados bajo derecho de autor y son propiedad intelectual de Daniela Miriam Pribluda. Queda prohibida la copia/reproducción total o parcial de los textos sin previa autorización de Daniela Miriam Pribluda.


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